viernes, 3 de abril de 2015

AMBRÓS RINDE HOMENAJE A VÍCTOR DE LA FUENTE








Dos de los dibujantes que más admiro se funden en esta imagen. Es por ello, al menos para mí, una imagen llena de magia y de misterio.
Que Ambrós rinda homenaje a Víctor de la Fuente me parece un gesto deliberado y sutil, un guiño intencionado hacia mi persona, un regalo mayúsculo para el amante de la lectura y el arte que dio sus primeros pasos asombrándose con los tebeos apaisados del Capitán Trueno y que años después descubriría los dibujos de un demiurgo de los lápices, de nombre Víctor de la Fuente, capaz de realizar las viñetas más increíbles.
Es verdad que el Ambrós de esta imagen no es el Ambrós de los 150 primeros cuadernillos de Trueno, o el de los primeros episodios del mismo personaje en Pulgarcito, o de los primeros compases del Corsario de Hierro en la revista Mortadelo; tampoco es el de La Nave del Tiempo, ni el de algunos números de Chispita, ni el de muchas de las historietas cortas publicadas por la Editorial Valenciana. Es un dibujo de 1987 y Ambrós ha dejado atrás sus grandes momentos de dinamismo gráfico, su perfecta caracterización de personajes y su magnífica cadencia narrativa, por nadie superada en los tebeos de aventuras.
Pero es Ambrós, por supuesto, y sobre todo es un Ambrós que se atreve a dibujar a un personaje del genial e irrepetible Víctor de la Fuente, un personaje que hace suyo y lo relaciona con sus propias creaciones a través de una imagen llena de simpatía. Eso sí: Haxtur tiene otro color que lo diferencia ostensiblemente, lo que nos habla de un origen y un perfil muy distintos a los personajes ambrosianos. Ahora bien, no creo que esta desemejanza le importara mucho a Ambrós; la prueba está en que el dibujo de Haxtur transmite positivismo y calidez y se halla en cierta posición adelantada, con gesto sonriente. Hasta podríamos pensar, rayando en lo frívolo, que Haxtur está flirteando con la eterna novia del Capitán, aunque esta cuestión no me parece nada relevante. Lo que sí entiendo como fundamental es que Ambrós está realizando un claro homenaje a un autor que admira, un reconocimiento que a buen seguro se lo había encargado el director de la revista, Faustino Rodríguez Arbisú, pero que ahí está y ahí queda con todo su significado nada casual.

Ambrós y Víctor de la Fuente: cuántos momentos de arrebatada pasión habré vivido gracias a ellos, cuántos sueños imperecederos que habitan en las páginas y en las cuadrículas que sus manos dibujaron con el impulso de su propia vida.