jueves, 18 de agosto de 2016

VÍCTOR MORA, EL GENIO CREADOR (1931-2016)


¿Quién era Víctor Mora?, me preguntaba yo, siendo todavía un imberbe. ¿Qué aspecto tenía aquel increíble guionista, aquel mago de la imaginación que llevaba años transportándome al mundo más puro de la aventura, a través de las páginas de mi adorado Capitán Trueno, entre otros tebeos maravillosos?


Lo conocí por fin físicamente mediante las fotografías que aparecieron en un reportaje publicado en la revista erótica Penthouse. Como suele ocurrir en estas ocasiones, su aspecto me defraudó en algún grado. Me pareció una persona muy mayor y con un gesto demasiado adusto, con un aire demasiado intelectual. Por razones quizá entendibles, me lo había imaginado más joven, con cabello largo y mentón cuadrado. Después de tan tremenda pero perdonable decepción, leí la entrevista que le hacían en el reportaje y mi opinión cambió radicalmente. Víctor hablaba de sus ideas políticas, de su reivindicación de la justicia social y el progresismo, y de cómo todo esa bagaje vital lo había intentado incorporar en sus creaciones tebeísticas. Hablaba de sus años en la cárcel, de la persecución que había sufrido en muchos momentos, de los problemas con la censura, y especialmente, de cómo su afán nunca decayó a la hora de contar historias, de crear escenarios y personajes apasionantes, con el único fin de ofrecer la emoción más genuina, la más placentera.

A partir de aquella entrevista, Víctor me gustó y me sedujo todavía mucho más. Ahora conocía su aspecto y conocía también sus valores. Aquel descubrimiento me produjo un gran impacto, hasta tal punto que quise conocer otras facetas de su labor creadora y leí un par de sus novelas, Los plátanos de Barcelona y París flash-back, que me parecieron fabulosas. Estas dos novelas son esencialmente autobiográficas y muestran con transparencia algunas de las etapas más importantes de la vida de Víctor. Percibí en ellas el desarrollo paulatino de la madurez de un joven escritor, su hermoso aprendizaje sentimental, el avance de su compromiso político, su excitante experiencia en el mayo francés del 68, rodeado de grandes artistas y no pocas convulsiones, su pasión por la escritura, por el arte, por la historieta.


Siempre he pensado que no podía ser de otra manera. Sólo alguien con la personalidad y la historia particular de Víctor podía haber inventado los increíbles relatos que diversos dibujantes habían llevado a las viñetas. Sólo alguien como él, en combinación con el formidable dibujo de Ambrós, podía haber originado uno de los tebeos más bellos de la historia de nuestro cómic. Un tebeo y un personaje, digámoslo una y mil veces, que en otros países tendría un reconocimiento de mayor alcance, lejos de la asignación vulgarizante que se le adjudica habitualmente en nuestro suelo. Y sólo alguien como él podía haber cuajado fantásticos trabajos junto a Antonio Bernal, Francisco Darnís, Ángel Pardo, Fuentes Man, Francisco Díaz, José Bielsa, Carlos Giménez, Luis García, Víctor de la Fuente, Antonio Parras y muchos más.



  

 


Cuando soñamos, cuando recordamos, lo hacemos mediante las imágenes que hemos capturado con nuestros ojos, convenientemente filtradas por nuestra mente. De esa forma, los trazos de Ambrós, de Foster, de Giraud, de Salinas, de Buscema o de cualquier otro gran dibujante, revolotean en nuestra neuronas y nos escenifican los impulsos que hemos sentido en algún momento. Ahora bien, ¿qué pasa con la historia que hay detrás de cada uno de esos dibujos? ¿Acaso es fundamental para nuestras remembranzas y nuestro imaginario? Por supuesto que sí, y en gran medida, además. Se trata nada menos que de la columna vertebral de nuestra percepción, el eco permanente de la impronta original, el trasfondo de aquellos dibujos que tanto admiramos, el guión que secuencia el hilo narrativo que estamos siguiendo. Cuando hablamos sobre estos tebeos, cuando los describimos, mentamos casi siempre las historias que los conciernen, los episodios que los construyen, y todo ello proviene en primera instancia del prurito inventor de aquel artista que ha pensado en los elementos temporales y espaciales de una aventura determinada.

Víctor Mora pertenece a ese grupo de artistas que crean y piensan las historias, que las modulan en pasos y requiebros, que las desenvuelven en ríos y tormentas. Víctor Mora es un escritor.

GRACIAS,VÍCTOR, POR TODO LO QUE NOS DISTE Y POR GENERAR LA ESENCIA DEL MEJOR DE NUESTROS SUEÑOS.



sábado, 30 de julio de 2016

EL MARAVILLOSO BUFFALO BILL DE JESÚS BLASCO

Los trabajos que nuestros autores clásicos publicaron en UK, en Europa e incluso en USA son a menudo poco conocidos y han sido parcial o malamente editados en nuestro suelo. Y muchos de ellos no se conocen nada y se hallan muy ocultos.

Desde hace bastante tiempo mi deseo es recuperar esas maravillosas obras, para lo cual llevo años coleccionando e investigando en los distintos mercados y he contactado con estudiosos británicos, franceses, americanos, italianos...


Todos opinamos lo mismo: 
¡HAY QUE RECUPERAR EN CONDICIONES ESTAS MARAVILLAS DEL CÓMIC!

Hoy traigo una muestra del Buffalo Bill dibujado soberbiamente por Jesús Blasco para la Fleetway británica.

Es verdad que se publicaron en España unos pocos episodios, pero fue de forma tan horrorosa que no merece ninguna más de nuestras palabras.

Hay más de 300 páginas de esta serie que están esperando para reeditarse. 

Una joya extraordinaria

EDITORES, DÍGNANSE ACOMETER TAN BELLA ENCOMIENDA








domingo, 8 de mayo de 2016