Tras la estela de Pablo el Impaciente y su hermosa iniciativa, que a su vez seguía la de Álvaro Pons, me he atrevido a exponer
MIS PRIMERAS 100 RAZONES
PARA AMAR LOS CÓMICS
1. Por el momento mágico e intransferible de comprar o adquirir un tebeo, por leerlo y por colocarlo después en el sitio más adecuado
2. Por la sensación maravillosa que me envuelve durante un tiempo indeterminado después de haber leído un tebeo, por sus bellos recuerdos y por las imágenes que vienen y van cuando rememoro sus páginas
3. Por el olor y el tacto del papel viejo de los tebeos antiguos. Es un olor que me retrotrae a mi infancia o en todo caso me sugiere épocas y lugares remotos
4. Por el olor y el tacto del papel nuevo de los cómics modernos y mucho más de los recién salidos de imprenta
5. Por la alegría incalculable de conseguir un tebeo que hacía mucho tiempo que estaba buscando, o por el placer de completar por fin una colección, tanto tiempo interrumpida
6. Por ordenar los tebeos por autores o por colecciones; cuidarlos, desdoblarlos si están arrugados, y tratarlos, en fin, como un tesoro y como una proyección de mí mismo, y por iniciar una y mil búsquedas y confeccionar listas y bibliografías
7. Por los amigos, contertulios y soñadores, apasionados de los tebeos, que tanto me han enseñado durante todos estos años
8. Por perderme en los bellísimos dibujos de Foster, Raymond, De la Fuente, Giraud, Eisner, Salinas, Del Castillo, Hergé, Hermann, Hernández Palacios, Breccia, Battaglia, Toppi, Blasco, Buscema, Byrne, Adams, Colan, Toth, Pratt, Ortiz, Giménez, Ambrós, Fuentes Man, Manning, Clavé, etc.
9. Por dejarme mecer por los hermosos guiones de Oesterheld, Robin Wood, Kurtzman, Segura, Jones, Moore, Goscinny, Berardi, Van Hamme, Miller, Thomas, Falk, Mora, Charlier, Claremont, etc.
10. Por llegar una vez más al castillo de Camelot, bajar al patio de armas y ver a Valiente jugando con sus hijos, mientras Aleta, sonriente y bellísima, les contempla
11. Por sentir el ardor contenido de los besos de Rip y Pagan Lee
12. Por esconderme en el Valley para ver pasar a Blueberry, a lo lejos, cabalgando en silencio
13. Por observar extasiado los combates milimétricos de Haggarth o de Haxtur, o las escenas pluscuamperfectas de Amargo, Mathai-Dor o Sunday
14. Por conocer a todas las mujeres que estuvieron con Corto y después perderme en las callejuelas de Venecia
15. Por abrazar a Trueno, darle las gracias por todo lo que me ha dado, y seguir sus pasos hasta el fin del mundo
16. Por correr detrás de Tintín y Milú, hacia ninguna parte
17. Por encontrarme con El golem de Battaglia y la Sherezade de Toppi, apenas unas breves muestras de dos dibujantes descomunales
18. Por buscar a Spirit en los suburbios de Central City y llegar más tarde a Nueva York y encontrar al autor más completo de la historia del cómic
19. Por sentir la descarga eléctrica de la Zarpa, perfilada por el fantástico Jesús Blasco, y escaparme después con Cuto hacia el Oeste o hacia Oriente
20. Por cabalgar junto a Cisco Kid y después junto a Lance, asombrándome del arte supremo de Salinas y de Tufts
21. Por surcar el espacio en la nave de Galax el cosmonauta, del maravilloso Fuentes Man
22. Por volar para siempre con los hombres Halcón y estremecerme ante la estilización de Raymond
23. Por llegar a la ciudad perdida de O’Par, de la mano de Manning, el más dulce de los dibujantes
24. Por vivir una a una las vidas del Gavilán
25. Por agarrarme a Rocketeer en su explosión hasta el cielo
26. Por presenciar La toma de Coimbra por el Cid, dibujada por un genio llamado Hernández Palacios
27. Por sumergirme en la lluvia terminal de Alfonso Font
28. Por percibir la mirada emocionada de Sommer en Frank Kappa
29. Por mecerme en las increíbles historias negras de Clavé
30. Por escuchar el terrible sonido de las bombas con Gorka y Eloy, y contemplar la mejor lluvia y la mejor niebla nunca dibujadas
31. Por llorar mil veces con los niños de Paracuellos y sentir mil veces la felicidad de uno de ellos cuando recibe un paquete de tebeos (que posteriormente serán destruidos, lo que producirá de nuevo nuestro llanto), y por sentir la inmensidad y profundidad de esta obra de Carlos Giménez
32. Por quedarme con la boca abierta ante la Vampirella de Pepe González, autor de talla sin igual
33. Por deslizarme hasta la paranoia y el embeleso con los relatos de Beà
34. Por encontrar la perfección anatómica en los dibujos de Hogarth
35. Por colarme de polizón en el barco de Belit y Conan y gozar así de la grandeza del Miguel Ángel de los cómics
36. Por contemplar una y otra vez las historias de terror y del Oeste de José Ortiz, el mejor artista de la Warren
37. Por viajar en globo hasta el país Qa y perpetuar la estela del indomable Thorgal
38. Por encerrarme en El Garaje Hermético para soñar con el Hombre de las Estrellas
39. Por enamorarme por enésima vez de la recatada Juliet Jones del maestro Drake
40. Por enamorarme sin remisión de las mujeres dibujadas por Jean Pierre Gibrat
41. Por luchar contra los Centinelas y viajar al futuro de los X-Men, gracias al inimitable Byrne
42. Por admirar sin reparos a Isa, seguir su camino y sentir la furia de los elementos a nuestro alrededor, según la maravilla gráfica de Bourgeon
43. Por cruzarme en mil montañas y mil valles con Ken Parker y gozar con la disolución fascinante de Milazzo
44. Por no llegar nunca a la despedida final de Terry y Jane
45. Por bajar a los infiernos con El sargento Rock y subir a los cielos con As Enemigo, maestro de maestros Kubert
46. Por buscar a Robny en los arrabales de cualquier ciudad, según Joan Boix
47. Por visitar las viñetas estratosféricas y alucinantes de Alex Toth
48. Por arrebatarme con el Frankestein de Wrightson
49. Por pilotar el Cormorán por aguas turbulentas
50. Por respetar el Silencio de Malka y después gritar Un poco de humo azul
51. Por dibujar con Angelito en las paredes de las ciudades
52. Por tomar el té con sir Tim O’Theo
53. Por repasar visualmente los perfiles estilizados de Coll, un superdotado del humor gráfico
54. Por coger el ascensor en la 13 Rue del Percebe
55. Por camuflarme entre bastidores en El Ladrón de Pesadillas, del ultramundano Puigmiquel
56. Por escuchar a Topolino y discutir luego con Aspirino y Colodión
57. Por perseguir los olores culinarios con Carpanta
58. Por presenciar el arte inalcanzable de Nova-2 de Luis García, dibujante en la cúspide del Olimpo
59. Por combatir contra los romanos junto al Jabato y Taurus, de Francisco Darnís
60. Por participar en las peleas internas de una aldea irreductible
61. Por alucinar con la calidad de Monés, Torrents, Mas, Alcázar, Usero, Auraleón, Azpiri, Josep Miralles, Torres, Bielsa, Badía Romero, Brocal Remohí, Jesús Redondo, González Alacreu, Negrete, Fontériz, Ana Miralles, De Felipe, Aguilar, Mateu, y todos y cada uno de los autores españoles que despuntaron a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, tanto en España como en UK y USA.
Un recuerdo muy vivo también para los talentudos portadistas e ilustradores: Sanjulián, Enric, Badía, Longarón, López Espí, Ballestar, Segrelles, Bosch Penalva, Luis Royo, Cortiella, Corominas, y muchos más
62. Por acudir a las batallas del Peloponeso, dibujadas por Bellamy y Bermejo
63. Por maravillarme con el western impecable de Arturo del Castillo
64. Por contemplar cómo Mafalda le pone apósitos a un globo terráqueo
65. Por saborear las extraordinarias escenas de Las Torres de Bois Maury, verdaderas obras maestras de Hermann
66. Por sonreír constantemente con las parodias del Superdotado y de Yago Veloz, del olvidado pero siempre maravilloso Buylla
67. Por notar el balanceo de Spiderman entre los edificios, desde Ditko hasta Andru, pasando por el gran Romita Sr
68. Por luchar en Mongo junto al impresionante Flash Gordon de Dan Barry
69. Por visitar el refugio cadavérico de The Phantom
70. Por pelear contra el doctor Muerte, de la mano de un John Byrne en estado de gracia
71. Por rememorar La Bomba Asesina de un brillante Bolland
72. Por admirar los efluvios del Anillo del Nibelungo de Craig Russell y respirar la epopeya de Den y Bloodstar del impagable Richard Corben
73. Por regodearme con Pantera Negra de Ortiz y Quesada, Apache de Bermejo, El Cahorro de Iranzo, El inspector Dan de Giner, Purk y el Guerrero del Antifaz del gran Gago, y por todas las maravillosas colecciones de tebeos apaisados, un tesoro realmente incalculable. También por retener la huella del maestro Freixas, un monstruo de la naturaleza
74. Por buscar al mejor Boixcar en Hazañas Bélicas y Mundo Futuro
75. Por ponerme el antifaz del Dick Turpin de Martín Salvador
76. Por deleitarme con las Joyas Literarias de Ángel Pardo y después gozar aún más con las de Fuentes Man, sin olvidar las de Escandell y muchos otros autores que hicieron mil maravillas
77. Por sentir la perfección artística del Batman de Neal Adams
78. Por impresionarme con los ojos desorbitados de los personajes de Ditko
79. Por ser el 6 en 5 y el Infinito
80. Por llevar algunas de las lanzas de los 300
81. Por degustar las magníficas versiones de Tarzán de Foster, Hogarth, Manning, Kubert y Buscema, y por la inolvidable adaptación ilustrada de Jeff Jones
82. Por interrogarme por el sentido final de Watchmen
83. Por las historietas de ciencia ficción de Wally Wood y su guiño insobornable
84. Por abordar repetidamente el Daredevil dibujado o guionizado por Miller, amén de Mazzucchelli
85. Por anhelar la negrura del Drácula de Colan y el color del Drácula de Fernández
86. Por poner en papelitos los nombres de las cosas para que no se me olviden sus nombres, siguiendo el consejo de Paco Roca
87. Por buscar el pulcro clasicismo de García Quirós, un maestro oculto
88. Por ampararme en la mirada especular de los clásicos, de la mano de Gianni de Luca, y por enrolarme en La Patrulla Blanca, del mago puntillista Franco Caprioli
89. Por convivir con los indios, dibujados por el portentoso Hans Kresse, y por demandar El imperio de Trigan, tras los pasos de Don Lawrence
90. Por descender a los abismos mortecinos del gigante Breccia
91. Por asombrarme de la finura compositiva del Rusty Riley del extraordinario artista Frank Godwin
92. Por introducirme en los sueños de Little Nemo y no despertar jamás
93. Por llamar a la policía con el reloj de Dick Tracy
94. Por pilotar los aviones junto a Johnny Hazard del formidable Frank Robbins
95. Por seguir las líneas maravillosamente prerrafaelistas de Barry Smith y las viñetas maravillosamente refractarias de Steranko
96. Por el hiperrealismo de Ross, la ruptura de Sienki, el onirismo de Kaluta, la elegancia de Davis, la inteligencia de Chaykin y la calidad de Carlos Pacheco. También por Kirby el Rey, por Pérez, Simonson, Gulacy, Lee, Ferry, Larroca, Aparo, Starlin, Zeck, etc., y por supuesto todos los filipinos, grandísimos artistas
97. Por los eternautas de Solano y los barones de Juan Giménez
98. Por el aire canalla y divertido de Torpedo, por Kraken, por Custer y por toda la maldita obra de Jordi Bernet
99. Por el legado inconmensurable de EC y todos sus extraordinarios autores, desde Kamen hasta Craig, pasando por Williamson, Frazetta, Krigstein, Feldstein y tantos otros
100. Y por las portadas de Antonio Bernal, que cubrieron mi adolescencia con rectángulos de pura brujería que me transportaban a mundos míticos, todavía hoy vigentes