sábado, 3 de marzo de 2012

UN AÑO SIN ROTEBOR




Hace aproximadamente un año nos dejó Rotebor, el gran Roberto Cabral.
Su hueco en la denominada blogosfera no ha sido revalidado. La huella de sus magníficas entradas ha dejado un molde difícil de superar. Mucho tiene que ver su innegable talento para el análisis y su ameno y siempre apacible y culto lenguaje, acaso unas pocas muestras de la excelente persona que fue y sigue siendo Roberto.

Recuerdo muy bien cómo empecé a conversar con él. Había conocido su blog y me hallaba totalmente entusiasmado con sus comentarios literarios y sus aproximaciones al mundo de la historieta. La coincidencia entre nosotros no podía ser más palmaria: nos gustaban los mismos novelistas y los mismos autores de cómic. Habíamos leído los mismos libros y habíamos admirado las mismas historias entre viñetas. Nuestros gustos eran muy afines, sin que importara la diferencia de edad o de generación, y ni mucho menos la distancia atlántica. En todo momento su voz mostraba siempre un tono amable y un ritmo pautado, como los de un profesor que sabe conectar con sus alumnos y transmitirles la pasión por el arte y la cultura, o como los de un amigo cercano que destapa sus anhelos más profundos y sus sueños más indelebles.

A medida que fue pasando el tiempo, nuestra amistad se enriqueció con múltiples anécdotas, con palabras y decires, y con gestos cómplices que nunca perderán su sentido. El flujo de nuestros debates dio cabida también a imágenes e historietas enteras que nos enviábamos recíprocamente. De esa forma, pude deleitarme con dibujos de Hugo Pratt que nunca había visto, y asimismo de García López, Alberto Breccia, José Luis Salinas, Carlos Roume, John Severin o Bob Powell, entre tantos otros; por mi parte, le remití algunas muestras de Víctor de la Fuente, José Ortiz, Jesús Blasco y de diversos dibujantes argentinos en su paso por la Fleetway inglesa, todo ello sin que nuestras conversaciones dejarán de lado las islas de Stevenson o los barcos de Conrad, los viajes extraordinarios de Verne o el avance de los rohirrim en Tierra Media.

Él me hablaba de los grandes ilustradores norteamericanos y yo le descubría la belleza de Antonio Bernal, Longarón o Ballestar. Él recordaba alguna lectura de Chesterton y yo le proponía una visita al Marte de Bradbury. Nuestros caminos convergían de manera constante y nuestras miradas daban cuenta de idénticos detalles. Fueron unos años de encuentros memorables y coleccionismo apasionado, todo un mundo que no quiero perder y al que quiero regresar, al menos, una vez cada doce meses. Es quizá lo que menos puedo hacer para rememorar la cálida presencia de Roberto Cabral, al que todos conocíamos como Rotebor.

En esta ocasión quiero recordar las hermosas cabeceras que Roberto confeccionaba sobre sus autores de cómic preferidos, verdaderas joyas compositivas que copié sin dudar, guardándolas en un archivo específico. Quiero conmemorar así la figura de Roberto y su generoso aliento transoceánico. Sé muy bien que allí donde esté sonreirá complacido y dirá o escribirá unas palabras ordenadas y sinceras.


























9 comentarios:

  1. Muchas gracias Jesús, es un bello homenaje al apreciado amigo Roberto

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  2. Coincido con Kraustex, un homenaje muy bonito.

    En todas estas composiciones se percibe a la perfección el gusto exquisito de Rotebor al que haces mención en la entrada. Muy bellas.

    Saludos.

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  3. Si señor, bonito y merecido homenaje.
    Muchos te recordamos querido Roberto.

    Saludos.

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  4. Muy bonita entrada, Jesús. Y fantásticas cabeceras.

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  5. ...Bueno, creo que ninguno de los que disfrutamos de Peripecias de Chiquirritipis hemos olvidado a Rotebor. Estas cabeceras dan buena muestra de su gusto exquisito. Bonito homenaje.

    Impacientes Saludos.

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  6. Me sumo a tu bonito homenaje.

    Su ausencia ha dejado un profundo hueco en el mundo de los blog de cómic en español.

    Un abrazo

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  7. Muy bien, Jesús, de bien nacido es ser agradecido y recordar a los amigos. Un abrazo.

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  8. Gracias por el homenaje, Jesús, todo lo que decís lo extraño cada día.
    Es una gran persona y un gran padre.
    Saludos
    Gabriel Cabral

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  9. Agradezco muy sinceramente todos los comentarios.
    Gracias, pues, a Kraustex, Mo, Tristán, Bruce, Pablo, Horacio y Manuel, buenos amigos y mejores compañeros de pasiones sin freno.
    Y gracias también a ti, Grabriel. Los gallegos de acá no os olvidamos.

    Lo primero son las personas, y lo segundo, todo lo demás.
    Abrazos

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