sábado, 18 de agosto de 2012

SAVARESE, por Robin Wood y Cacho Mandrafina

Ha caído en mis manos una serie de género negro que me ha cautivado: Savarese. Escrita por Robin Wood y dibujada por Cacho Mandrafina, publicada por la editorial argentina Columba. Pocas veces he leído algo mejor que estas páginas. Historieta para adultos en estado puro.

En ella, se nos narra el periplo vital de un joven siciliano, Giovanni Savarese, cuya familia es víctima de una terrible vendetta de la que resulta único superviviente, viéndose obligado a huir a Estados Unidos. Allí, después de una serie de vicisitudes, será primero policía y después agente del FBI de Hoover, durante la Gran Depresión y la Ley Seca.

El esquema seguido es el de episodios de unas 12 a 14 páginas, con una página de presentación, con 4 viñetas sobre fondo negro y alguna composición libre, y el resto páginas de 4 filas y 2 columnas de viñetas, que a veces se unen.

Cada episodio nos narra un caso policial completo, salpicado de algunas gotas de la vida privada de Savarese, de modo que hay un doble nivel narrativo con dos ritmos diferentes, el trepidante y muy violento del agente del FBI, y otro lento, reservado para su intimidad, sus relaciones con las mujeres, su soledad… A veces, ambos niveles se encuentran, pero no ocurre amenudo.

Savarese no es un héroe convencional, ni tan siquiera es un héroe atípico o un antihéroe. Savarese es un ser humano en constante cambio y evolución, como todos. Y, como todos, tiene sus días.

De apariencia inofensiva, mal gusto vistiendo, constitución más bien enclenque, impropia de un policía, pero con una inteligencia y astucia fuera de lo común, una fortaleza mental inquebrantable y una honestidad sin fisuras, que lo llevarán a situaciones límites.

Robin Wood construye al personaje poco a poco, deleitándose en cada paso que da, cada anécdota de la vida del pequeño siciliano, la utiliza para explicar un aspecto más de la futura y compleja personalidad del agente.

El dibujo es magistralmente resuelto por un Cacho Mandrafina que sabe estar a la altura de las circunstancias. La ejecución es con pincel y tinta, con un trazo muy suelto y efectivo y un gran sentido del movimiento y de la composición en las escenas de violencia, que son muchas y muy conseguidas.

Y no solo el dibujo, también utiliza el lenguaje de los cómics, la narración gráfica, que brilla a gran altura (hay algo de Toth en Savarese, la precisión del trazo quizás, que nos anticipa al Torpedo 1936, creado por el maestro norteamericano).

6 comentarios:

  1. Mandrafina es un buen profesional que desarrolló su estilo basándose en los grandes genios argentinos que formaban parte de la Escuela Panamericana de Arte, con Breccia, Del Castillo, Hugo Pratt, etc. Una pena, en mi opinión, que su estilo apenas evolucionó, pero se le puede disculpar por su calidad.
    Un saludo.

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  2. Jesús,

    un clásico moderno, si señor.
    En color gana muchísimo.

    Saludos.

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  3. Aclaro que la entrada es de Emilio Aurelio.

    Mandrafina es muy bueno, sí señor. Y Wood es un guionista sin parangón en la historia del cómic.

    Abrazos

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  4. Gran profesional de la historieta junto a un guionista excepcional.
    Un saludo.

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  5. Cierto lo de la falta de evolución gráfica de Mandrafina. Es un debate eterno. Breccia es equivalente a la constante evolución, y con éxito. John Prentice es justo lo contrario. Pero a veces hubiera querido un John Prentice al frente de Prince Valiant.

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  6. Como bien dice Emilio, el debate de la evolución gráfica es interminable... ¡y además apasionante! Hay autores en los que esa evolución ha sido o es constante y representa una búsqueda. Breccia, desde luego, Eisner, tú mismo, Joan, Pellejero, Bernet, y muchos más. Y otros autores que encuentran un estilo en el que se sienten cómodos y en el que logran casi siempre resultados brillantes.

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