lunes, 10 de septiembre de 2012

CALVIN DESENCADENADO



Durante 10 años, la serie Calvin y Hobbes de Bill Watterson mantuvo un nivel de excelencia constante. Su humor inteligente, su sentido de la composición de página y su dinámico y minimalista dibujo quedarán en la memoria de sus seguidores, miles de lectores de cómics de prensa repartidos por todo el mundo. Su autor abandonó la serie en su mejor momento, ante el riesgo de repetirse, no autorizando la comercialización de sus personajes en una muestra de respeto máximo a su creación artística. Una dignísima excepción muy difícil de entender en una sociedad donde todo se mide por un único patrón, el dinero, opuesta a la adoptada por sus competidores en Peanuts (Schulz) y Garfield (Davis).

Una muestra de la expresividad que conseguía con su protagonista, un airado e insufrible niño.



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