lunes, 19 de noviembre de 2012

Hermann, Señor de Bois-Maury

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Este arquero tan maravillosamente dibujado, con todo en su sitio, con un sentido admirable de la plasmación de la perspectiva, es carta de presentación inmejorable para hablar de un dibujante, de un autor, en realidad, de esos que podríamos catalogar sin titubear como “mayores” en el mundo del cómic. Hermann es su nombre, y todos le conocéis. Comenzada a finales de los ochenta, la saga “Las Torres de Bois-Maury” no fue publicada aquí hasta unos años después. En ella, el dibujante belga daría rienda suelta a todos los conocimientos acerca del dibujo y de la narrativa gráfica aprendidos en todos sus anteriores y sensacionales trabajos. Pero se diría que en Bois-Maury fue donde muchos de estas cualidades terminaron de explotar, proporcionando a esta historia unas dimensiones visuales y expositivas de valores fabulosos.






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El dominio de la figura es, en Hermann, crucial, y al menos paralelo a la sabiduría de su puesta en escena, llegando a veces, en la profusión de ambientes y personajes, a confundirse felizmente el paisaje con los propios figurantes del drama. El tablero de ajedrez que el dibujante y autor completo configura lo conforman al unísono los bosques otoñales tapizados de hojarasca, los mamíferos y aves que pueblan animadamente la foresta, los páramos extensos y yermos hasta el horizonte, las montañas rocosas que proporcionan cobijo, los castillos y fortalezas descuidadas, las chozas miserables y llenas de suciedad que salpican los pequeños asentamientos, las ciudadelas y puertos ajetreados y llenos de de mercaderías y soldados ociosos, sí, todo ello forma la rica red de elementos formales que acompañan a la tragicomedia humana, pero también el hambre, la miseria, la enfermedad, la vileza, la crueldad, la traición, el vasallaje, el sometimiento, la carnalidad, la locura religiosa...y, por qué no también, el amor, la esperanza, la redención a través de los, acaso, heróicos actos finales.
Todo lo analiza Hermann con su pluma privilegiada, con su escalpelo esclarecedor, con su reflexión honda y sincera que nos llega hasta el tuétano.

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Sï, la vida es dura entre las gentes que pueblan esta edad oscura que nos muestra la saga de Bois- Maury, pero hay también ternura, sensibilidad, delicadeza escanciada como a breves borbotones en la apuesta gráfica de Hermann: hay lirismo y hay poesía en la prosa visual cortante pero distinguida de este gran autor.


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Extraordinario dibujante de caballos, lo que lo emparenta directamente con Salinas, con de la Fuente, con Milazzo, la saga es un catálogo inacabable de équidos. Robustos, resistentes, musculados, pero también, a veces, de carnes fofas, panzones, deformadas las grupas por el peso de sus jinetes, las carnes algo colgantes. Maravillosamente sinuosos en el pincel del belga, sus huesos parecen salirse de sus pieles tirantes, tensas hasta la extenuación, casi descoyuntados, en poses inauditas pero verosímiles como sólo algunos artistas han llegado a saber plasmar de manera satisfactoria.


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Y, por detrás, o por encima, tal vez, los rostros desencajados, esforzados, harapientos, sucios, ensangrentados, sudorosos, como máquinas de supervivencia en un mundo atroz de injusticias y desmanes, los rostros, digo, de los seres que habitan este universo descarnado y asfixiante, sólo compensado en breves momentos por la comida escasa, la dura tarea de la siembra, la charla junto al fuego con un tazón de caldo cuando cae la noche y la vida se detiene y otros seres pueblan la tierra.
En esta saga, de alguna manera, el cómic se hace mayor, más adulto, gracias a los hallazgos de narrativa de Hermann, quien, en innumerables ocasiones, se basta con una sucesión de viñetas mudas para contarnos lo que sucede, en cuadros que captan hasta el menor matiz de la inercia, del peso de los objetos y seres, vibrantes de acción, como si la pluma del maestro hubiese sido capaz de detener el movimiento y el tiempo para fijarlo y regalárnoslo de inmediato en un dibujo final de indecible belleza.


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Las imágenes nos hablan de todo esto, lo explican o lo sugieren, para que luego el lector ahonde en sus propias reflexiones, que no son pocas, una vez leído el arco argumental que abarca la trama.
Queda para la historia este esfuerzo de años de un Hermann pletórico, que nos regaló una de esas grandes sagas por las que no parecen haber pasado los años, y que seguirá entusiasmando a sus viejos lectores y también a sus, esperemos, nuevos descubridores.

 Hermann, maestro de la pluma, sabio contador de historias.
Hermann, Señor de Bois-Maury.




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14 comentarios:

  1. Sin duda. Hermman no hace ruido. Sin embargo es soberbio y esta saga es magistral. Narración, dibujo.... es un comic clásico, en el buen sentido, por el que no pasa el tiempo.
    En lo personal la sigo desde que comencé a leerla en Cimoc. Pero para mi el momento magistral de Hermman, cuando se convierte en un grande del comic (poco mencionado por los aficionados), es en el momento que empieza a utilizar la tecnica del color directo y deja la pluma, con "Catinca" o "Wild Bill Ha Muerto" y de esa manera a la saga Bouis Mauri. Es igual que cuando GIR se convierte en Moebius. La gran diferencia es que Hermman tiene un estilo muy clásico y eso hace que no sea tan impactante en el lector o tan revolucionario. Pero esa tecnica, su narrativa, sus historias y sobre todo esta serie (sobre todo las guionizadas por el y no por su hijo) son sublimes.

    Saludos:

    Sr. Guill

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  2. Prefiero a Gir, me llega mas, pero despues de estos escaneos y de la argumentación de M. A. he de reconocer que no está nada mal. Lo que mas me gusta es el color, y en Wld Bill es prodigioso. Los guiones son lo que menos me gustan. Están bien, pero hecho en falta a Greg.

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  3. Para mañana prometo unos escaneos de 1891, de mi tatarabuelo. A ver si os gustan.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Gran comentario el tuyo, Miguel Angel. Coincido en todo lo que apuntas.
    Recuerdo bien una polémica surgida en el foro de dibujantes Artbox en el sentido de si Hermann hacía o no bien al dejar la tinta y "pintar" directamente con el color a partir del album número 11 de Bois-Maury. Había muchos detractores, entre los que yo no me contaba, ya que considero ese paso adelante de Hermann como algo muy positivo.

    Por lo demás, respecto a lo de los guiones que dices, Emilio, yo te diría que puede ser cierto que en la etapa con Greg los guiones fueran más, no sé, sólidos, por decirlo así, pero, a la vez, eran mucho más "convencionales" narrativamente. No había curiosidad, ni afán por experimentar nuevas formas de contar visualmente, por sugerir, muchas veces sin bocadillos, como sí hace Hermann, y maravillosamente, cuando guioniza él mismo. Me pasa un poco como con Blueberry: sus guiones parecen a prueba de bomba, pero, en realidad, estimo que adolecen de ciertos convencionalismos y clichés que los lastran (sobre todo visualmente, donde no existe el menor afán de búsqueda, ni por parte de Charlier ni tampoco por Gir) y que hacen que pierdan puntos cuando los vuelves a leer con una perspectiva más exigente. Por decirlo de alguna manera, los guiones de Blueberry me parecen tener esa solidez de algunos de esos Westerns de los años clásicos, decentes pero algo romos, mientras que el arte narrativo de Hermann para Bois-Maury, me parece más cercano a algun tipo de cine posterior independiente más innovador y experimental.
    Estos defectos que ,según mi modesta opinión, achaco a Blueberrry son parte de las razones de que no lo considerara para formar parte de mi listado de preferidos, sin menoscabo, claro, de sus interesantes virtudes.

    En fin, gustos haylos, supongo. Y supongo que defiendo con tanto ahínco a Hermann porque lo considero uno de los tops más tops que yo conozca en cuanto a narrativa y dibujo.

    Un saludo!!!

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  6. Si Gantry. Para mi Hermman es muy bueno. Pero es curioso cuando hago un recuento rapido de mis autores favoritos, no aparece. Y de repente me doy cuenta que es el autor que mas comics tengo, o uno de los que más. Por eso digo que no hace ruido. Para mí Catinga fue un impacto. El color: sublime. En su pagina WEB podeis ver como lo hace: un espectáculo. Wld Bill es en total, guión y dibujo, el más redondo, Tal vez su mejor album.

    Y comparto con gantry su opinión. Blueberry es un comic comercial, con guiones comerciales, al igual que Hermann en sus primeras series. Pero en Bois-Maury y en gran parte de su producción, los guiones de Hermann son adultos, no tienen esa presión comercial, y se nota. Y eso hace que aguante muy bien el paso del tiempo. Los guines de Blueberty son muy buenos, pero muy comerciales, y con el tiempo muchas cosas chirrían. Los guiones amargo de Hermann no son lo comercial que quisiera un editor de tirada. Por lo general no existe ese final feliz.

    Saludos:

    Sr. Guill

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  7. Mas allá de la gran calidad del dibujo y sin profundizar en posibles irregularidades en el guión, considero " Las torres
    de Bois-Maury " uno de los mejores comics sobre la Edad Media por su realismo.

    Saludos.

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  8. La selección de imágenes es impresionante. Algunas instantáneas son antológicas y bellísimas. Me subyugan especialmente la imagen de los albañiles y la escena portentosa que abre y cierra esta entrada. ¡Qué maravilla de perspectivas cruzadas! Verdaderamente increíble.
    Estoy de acuerdo con Miguel Ángel en que Caatinga es alucinante, brutal, y lo mismo debo decir de Wild Bill y algunos tomos de las Torres. La evolución de Hermann en esta época resulta prodigiosa. Se percibe una gran dedicación en la tarea, una minuciosidad en los proyectos, como si quisiera mostrar a la vez todos sus hallazgos gráficos, tanto pictóricos como narrativos. Y son también una victoria del color.

    El debate del cómic comercial es un tema muy complicado. A mí me encanta el Capitán Trueno y, sin embargo, lo encuentro atiborrado de tópicos y convencionalismos que ahora no me atraen los más mínimo. Pero me chifla el trabajo de algunos dibujantes y la facilidad de Mora para crear aventuras apasionantes.
    ¿Y el cómic de superhéroes? ¡Anda que no tiene convencionalismos! Y a pesar de ello el propio Gantry ha escogido el trabajo de Leon entre sus preferidos.

    Abrazos

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    Respuestas
    1. Ojo, amigo Duce, no hablamos de que sea mejor o peor. Solo que todo tiene sus problemas. Lo comercial puede caer en lo topico para vender más y el comic de autor en lo aburrido que solo interese al propio autor. Todo tiene sus problemas. Cuando un autor es capaz de exprimir las virtudes de una de esas elecciones, o para mi lo mejor: unir ambas (libertad creativa con la intención de agradar al publico) Para mi es el equilibrio perfecto. Y Hermann lo consigue en Bois-Maury, y en algunos tomos es obra maestra, uniendo calidad en el dibujo, en el guión, y algo que ha señalado Mister Schmitz: realismi historico. Para Hermann la edad media no son castillos de carton piedra: hace frio, hambre sufrimiento, desigualdad social....

      Como todo autor con una obra tan extensa, algunas te gustan mas otras menos pero Catinga, Wild Bill y las Torres son obra maestra. Ojo, y muy interesante Sarajevo Tango, una satira contra la guerra de los Balcanes (con los cascos azules de la ONU en forma de gorritos de los pitufos).

      Un abrazo.

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  9. Antes dije que prefería a Gir. Ahora añado a Bourgeon. Sus compañeros del crepusculo me parece sublime, en particulat El Ultimo Canto de los Malaterre. Hermann me gusta, y mucho, pero para mi gusto le falta un punto para llegar a estos dos autores. Sus guiones me gustan, son muy originales, diferentes a todo, pero ... le falta un punto de , no se, espectáculo. Los Malaterre es espectacular, una historia mas densa. quizas sea eso, falta densidad al guión. Necesitas leer varios álbumes para cogerle el punto. Pero estoy hablando por hablar, los tres son geniales.

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  10. " Las torres de Bois-Maury " un cómics excepcional de un gran realismo.
    Fantásticas imágenes, siempre es un placer ver los dibujos de Herman, un narrador como hay pocos.
    Un saludo

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  11. Sí, claro, no se trata de quitar porque sí mérito a Gir, Charlier o a cualquier otro. Son magníficos. Que yo o algunos más pensemos, particularmente, que Blueberry, por ejemplo, tenga sus defectos no lo hace menos válido que otros cómics que nos gusten más. Lo que ocurre es que la subjetividad pesa tanto en la vida...Uno no puede sustraerse a determinadas opiniones, por mucho que vayan a contracorriente. Lo expresaré de esta manera: por ejemplo, a mí Gir, en su faceta Moebius me parece un gran visionario, un explorador de mundos, un artista talentoso que hace apuestas, se suelta el pelo, arriesga en conceptos y en ocasiones gana(aunque también digo que no es plato de gusto para cualquiera). En su faceta de Gir, sin embargo, me parece montado en el carro de una saga que exprime hasta la extenuación las últimas briznas de un cómic espectacular pero liviano, épico en su forma pero leve en su contenido, brillante pero algo vacuo, que creo deja una huella no imborrable debido al lastre de su, acaso, excesiva e innecesaria extensión. Había que explotar la veta, y se ha hecho muy bien.
    Hermann va poor otros caminos. Es un francotirador, un independiente, en muchos sentidos. Sin dejar de ser consciente de que el cómic es un medio que se transmite por canales industriales, él toma el mando de su carrera en Bois-Maury y se convierte en autor completo, con todas las letras, exprimiendo, no sólo las posibilidades de llegar a un amplio espectro de público, sino de ahondar en planteamientos narrativos (que, por ejemplo, a Charlier le quedan lejanos y ni se plantea) y en resoluciones secuenciales de enorme altura, además de, como bien ha dicho Miguel Angel, explorar con sinceridad la plasmación gráfica de emociones y sentimientos complejos,como la miseria, la soledad, la crueldad, el hambre, la vileza...tanto como Charlier, creo, no ha conseguido nunca en toda la saga Blueberryana.
    Por eso, por esas honduras, por esas reflexiones honestas y por esa capacidad de profunda penetración de la triste condición humana es porque pensamos que Bois-Maury posee virtudes y logros que otras sagas, como la de Charlier (que, en cierto sentido, tiene un buscado tono de semi-comedia), no han llegado a proponer.
    Por lo demás, qué razón tienes, Jesús, al señalarme que algunos de mis preferidos, como John Paul Leon, no trabajan precisamente en el margen de lo que se llama cómic de autor. Su Tierra X fue un proyecto de lo más comercial que buscaba vender cuadernillos a centenares de miles, y seguramente, debido al ámbito en que se mueve, lo consiguió. Para mí es uno de esos casos en que su aceptación planetaria va en consonancia con, en este caso, su apartado gráfico, sencillamente arrollador.

    Por cierto, Emilio, que ya que hemos hablado de Charlier y Gir, ¿qué tal una comparación con el Bouncer de Boucq y Jodorowsky, absolutamente más oscuro, tenebroso, escabroso, desesperanzador y,(no sé si me atrevo a decirlo) adulto, y con ese dibujo superlativo del francés que nada tiene que envidiar el de su colega?
    Hay ahí un buen análisis esperando a una pluma incisiva...
    Un saludo a todos!!!

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