viernes, 23 de noviembre de 2012

Un tal Alfredo

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No, esto que vemos no se ningún boceto o búsqueda preliminar de algún artista clásico célebre para alguna de sus obras maestras. Se trata, sencillamente, de un estudio realizado por mi padre, allá por su mocedad, antes de que la vida y la necesidad de trabajar le apartase de estas actividades plásticas para las que él estaba, como parece evidente, tan dotado. Era el año 49, y Alfredo contaba con 14 de edad cuando llenó esta cartulina con esta filigrana. Siempre me maravilló este dibujo. Desde que, de pequeño, lo miraba y remiraba, desde ése momento en que tú mismo coges lápices y pinturas y comienzas a llenar folios y cuadernos, tratas de fijarte en referencias de lo que crees que está bien hecho, bien dibujado y representado. Y este dibujo de mi padre era una de esos tótems que yo miraba con admiración. Las líneas están delicadamente trazadas, las proporciones, cuidadas, perfectamente valorada la distribución de la mancha, realzando el volumen allí donde debe, y creando, por tanto, ese efecto tridimensional que tan atractivo resulta. Carboncillo, lápiz, conté...eran las armas que mi padre esgrimía en aquellos años en los que dio rienda suelta a sus cualidades como dibujante. Los dibujos, amarilleados por el tiempo,con pliegues indeseados, agrietadas las hebras del papel, con remiendos en lugares ya rotos y muy delicado el soporte, han permanecido durante décadas en una vieja carpeta, y yo, de vez en cuando, he podido volverlos a contemplar y admirar en todo lo que merecen. Ahora, espoleado por la entrañable entrada anterior de Emilio, escaneo lo mejor posible estas brevísimas muestras  para así revivirlos un poco y que, al menos, puedan ser contemplados por un mayor número de personas que, a buen seguro, sabrán apreciar las virtudes que exhibía la mano del artista que los produjo. La mano de uno de esos artistas desconocidos que transitan por este mundo. 

Un tal Alfredo.
Mi padre.






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3 comentarios:

  1. Me gustan las dos delicadezas: la de tu padre con los lápices y la tuya con el caĺido homenaje que le haces, lleno de emoción.
    Maravillosos testimonios los que nos brindáis. Hablan de vosotros, de vuestros sentimientos, de vuestras raíces, de vuestros ritos de paso.

    En mi caso, me quedo fuera de esta hermosa perspectiva: ninguno de mis familiares se ha dedicado al dibujo o la pintura, que yo sepa. Tan sólo yo, en mis años más jóvenes, me atreví con los lápices, el carboncillo y las acuarelas.
    Quizá me anime a buscar algún pecio de aquellos dibujos crepusculares, muy inferiores a los de un tal Alfredo y a los de un bisabuelo inolvidable.

    Un abrazo.

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  2. Por favor, Jesús, rebusca en tu arcón o donde sea que se encuentren esos pecios. Junto al presente, son los que conforman nuestra persona, son nuestras vivencias, nuestros, como bien dices, ritos de paso.

    Muy agradecido por tus palabras, compañero. Te puedo asegurar que me ha emocionado volver a tener esos dibujos entre las manos mientras trataba de escanearlos con el mayor mimo posible. Luego, he podido enseñárselos a mi padre, ya en la entrada publicada, y ha sido una segunda emoción ver sus ojos brillar al agolpársele en la memoria todos los recuerdos de aquella época tan lejana, pero que le parecía como si hubiese sucedido ayer mismo.

    Me alegra mucho haber podido realizar esta entrada.

    Gracias, y un abrazo!!!

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  3. Vaya, nos vamos animando. Veremos que se puede hacer con mis dibujos de la carrera. Recuerdo mis abuelas con dibujos parecidos a los de tu padre, gantry. Lástima que no los haya vuelto a ver.

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