jueves, 10 de enero de 2013

TENSIÓN NARRATIVA EN ADOLF, DE TEZUKA


Tres planchas de ADOLF, del maestro Tezuka.


Sus composición es similar. La página queda dividida en dos columnas: la de la izquierda, resuelta con una viñeta vertical que abarca toda la altura de la página; la de la derecha, fragmentada en un número variable de viñetas, entre 3 y 5. La viñeta de la izquierda nos ofrece una visión general de la escena, cuyos pormenores se desarrollan en las viñetas de la derecha.

La primera página recoge un momento de meditación de un judío que es deportado a los campos de concentración nazis. La quietud de este instante es perfectamente transmitida al lector. No hay nada que altere la estructura ortogonal de las viñetas, ningún elemento distorsionante.

En la segunda, un joven escribe a su madre tras asesinar a dos prisioneros. La situación es bien diferente a la anterior, el joven pasa por un momento de fuertes contradicciones internas, entre lo que siente como persona y lo que le exigen como alumno de las juventudes hitlerianas. Tezuka se encarga de hacerla llegar al lector de un modo brillante. Para ello no altera la estructura de viñetas, sino su contenido, utilizando el haz de luz de la lámpara, cuyas lineas inclinadas son las responsables de la tensión que transmite su visualización.


En la tercera, una chica es perseguida en la noche. La situación de tensión es patente, lo que se traduce en cambios en la estructura formada por las viñetas, cuyos lados pierden la ortogonalidad, si bien dentro de un orden.

Esta es la forma que tiene Tezuka de conducir al lector por su obra, provocándole cambios en el ritmo de lectura, que irá entre el ritmo normal y la tensión máxima posible, que quedan ejemplificados en las dos planchas que siguen.

Tezuka se nos muestra como un gran manipulador, pues con unos pocos recursos gráficos es capaz de provocar las mas diferentes reacciones en el lector.




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