miércoles, 20 de marzo de 2013

INSPIRACIÓN



Todo artista pertenece a una época. Por muy vanguardistas que sean sus ideas y originales sus propuestas estéticas, es incuestionable que su mente es la de un hombre con un bagaje propio de la época que le ha tocado vivir, con sus ideales y contradicciones.

Sería una presunción por nuestra parte pretender una creación artística partiendo de la nada, pues en la misma medida que el artista pretende influir sobre las generaciones venideras es influido por las pasadas. Y aunque hay veces que puede llegar a producirse un fuerte contraste entre lo vivido por el artista y su obra, que no parecen corresponderse, no deja de ser una excepción, una anécdota.

Toda obra de arte es un producto de su época.

En el caso de un artista gráfico, atesorará en su mente un conjunto de imágenes que consciente o inconscientemente aflorarán a la superficie activadas por mecanismos insospechados, como un olor o una melodía por largo tiempo olvidados, que pueden asociarse mentalmente a determinadas imágenes.

Ese artista gráfico recurrirá a todos los recursos de que dispone para plasmar sobre el papel lo que de un modo impreciso está imaginando. El proceso mental seguido es compejo y difícil de racionalizar. Es lo que llamamos inspiración y suele pensarse que es algo innato, que llega sola, cuando menos se la espera.

Nada mas falso.

Las imágenes no nacen de la nada, sino que dependen del bagaje cultural del autor, así como de la época en que le ha tocado vivir y suelen llegar tras horas de trabajo y, casi siempre sobre el tablero de dibujo. A veces de forma consciente, otras inconsciente.

El problema radica en cómo conseguir que las imágenes afloren cuando se necesitan. Pero aunque no existe un método si que existen atajos. Uno es la labor documental, reuniendo toda la información posible sobre un tema concreto. Otro es recurrir a la obra de otros autores, de la mIsma o diferente disciplina, que se hayan enfrentado al mismo problema, preferiblemente grandes maestros, analizando el porqué de sus decisiones ante problemas parecidos. Ambos atajos son legítimos siempre que no los reduzcamos a una burda copia.


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