viernes, 13 de junio de 2014

THE STAND, POR WRIGHSTON

4 comentarios:

  1. Esas tramas son deudoras de las de Alex Raymond, Montgomery Flagg y Dana Gibson. Acojonantes.

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  2. Queras decir el "plumeado", Emilio...

    Y a continuación mi aventura con Wrightson (lamentablemente en dos partes):

    Fuí un gran admirador de Berni Wrightson, primero con la Cosa del pántano, y luego con las historietas que hizo para Warren, que a mi parecer fué lo mejor que él hizó en este campo. Y yo, queriendo ser dibujante de tebeos, tenía que saber todo sobre mis artistas preferidos. Se decía que Wrightson usaba un pincel, como lo hacían Alex Raymond, Frank Robbins y Hal Foster, así que yo también tenía que dibujar con un pincel. El problema del pincel es que es cómo aquel que quiere ser cirujano o pianista profesional: tienes que meterle 10’000 horas de práctica antes de poder hacerlo bien. Esas diez mil horas es como dedicarle 10 horas diarias a un oficio durante 10 años. O sea que no es algo que aprendes en un par de días, por más que seas un buen dibujante.

    Así que le dediqué las benditas 10’000 horas, hasta poder dibujar una linea más fina que el grosor de un pelo. Y la verdad es que con un pincel todo queda más bonito. Y lo dibujé todo con el pincel, hasta los detalles más pequeñitos, tanto que los otros dibujantes no pensaban que yo lo hacía todo con el pincel. Sólo me faltó hacer la rotulación con el pincel también, como lo hacía el gran artista holandés Hans Kresse.

    Durante esa época (hace mil años) me dió también una alergia que se me propagó por todo el cuerpo, y parecía un monstruo con la piel toda brotada. Lógicamente fuí a ver al médico, quién me dijo que tenía que ver a un especialista, y el especialista me recetó unas pastillas contra el comezón (que no podía dejar de rascarme todo el día, lo que empeoraba el asunto). Pero para saber de donde venía la alergia, o saber a qué era alérgico, tenía que hacer un examen en un hospital. Y ahí me hicieron toda clase de pruebas, pensando en un principio que venía de la comida, y como son los resultados médicos: pues yo era alérgico a todo. No podía comer cacahuetes, ni mariscos, ni tomates, ni leches. Mejor dicho, tenía que morirme de hambre! Así que lo mandé todo al carajo, pero la alergia seguía y se iba y venía, etc.

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  3. Y la segunda parte de la historia:

    Unos años más tarde fuí al festival del fumetto en Lucca, dónde por casualidad Berni Wrightson era un invitado de honor. A Wrightson lo conocía de peque, como ya os he dicho, y verlo en persona era un sueño hecho realidad. Pero Wrightson es un germenofobo y al verme rascándome todo el tiempo, se asustó y ni me dió la mano, no fuera que lo pringara con la mierda que tenía yo (que por cierto no se transmitía de una persona a otra, sino mi mujer ya me hubiera abandonado). Pero aún así entablamos conversación, y luego se enteró que yo también era dibujante. Entre una y otra me preguntó si utilizaba pincel o plumilla para el entintado, y le dije que pincel. Y ahí él me contó lo que le había sucedido con el pincel.

    Wrightson, como os dije, hacía también todo con el pincel. Y a él también le dió una alergia, y fué a ver centenares de médicos, de especialistas, etc., y los gringos, que son exagerados para esto, le recetaron toda clase de imbecilidades, hasta de tomarse un baño en sus propios orines para quitarse el comezón insoportable. El hecho es que algunos años después fué a ver otro médico por algún otro motivo que ahora no recuerdo, y este vió como la piel de Wrightson parecía una alfombra, y le preguntó si fumaba. Wrightson dijo que no, y luego el médico le dijo si era pintor o artista, y Wrightson le contestó que dibujaba tebeos. El médico le preguntó si usaba un pincel, y Wrightson le dijo que sí. El médico le dijo, que aunque es un caso muy raro, y sólo hay menos de 1% de la populación que sufre de eso, la alergia que tenía podía provenir del estaño. Sí, ese metal barato e inoxidable y que usan en la punta de los pinceles para sujetar las cerdas de marta. El médico mismo era alérgico al estaño y fumaba, y como mechero utilizaba un Zippo, que es hecho de estaño, y por eso dedujo que de ahí le venía la tal alergia. Bendito sea ese médico, esté donde esté, por descubrir eso.

    En esa época yo también era fumador, y como no, usaba un Zippo, que son los únicos mecheros que no se apagan con un ventarrón. Como no tenía un pincel a mano, traté de poner en ruta la teoria del estaño, y me metí el mechero en el blosillo de la camisa, cosa que no hacía nunca. Efectivamente, al día siguiente me salió una roncha sobre el pecho, justo debajo de donde había metido el mechero. Se lo comenté a Wrightson al día siguiente. Wrightson me dijo que eso quería decir que no podía utilizar más un pincel, y que tendría que cambiar de mechero también. Sobre los pinceles me dije que podía cubrir la parte hecha en estaño con una cinta aislante. Wrightson me dijo que trató de todo, pero la alergia al estaño pasa a través de cualquier elemento, y por eso a él le tocó pasar a la plumilla para seguir dibujando.

    Pues, hombre, a mi también me tocó pasar a la plumilla, aunque no tuve que pasar 10 años más aprendiendo a utilizarla. Lo que sí, es que ya no hacen más las Gillot que usaba, y terminé comprándome todo el lote en una papelería (unas mil), tanto que la vendedora me preguntó para que quería tantas. El problema de la plumilla es que después de terminar una plancha, la tienes que botar y utilizar una nueva, o sea que es una gastadera inútil comparado a mi adorado pincel Windsor & Newton serie 7 número 2, el mejor del mundo!

    Y colorín colorado, aquí se acaba mi historia de cómo un dibujante de tebeos dió con la alergia que tuve y me salvó la vida. Ahora Wrightson y yo hacemos parte de ese 1% de alérgicos al estaño.

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  4. Siempre me ha molestado algo de Wrightson, y supongo que es su dudoso (o más bien personal) sentido de la anatomía. Me encanta el expresionismo dentro del cómic, Brescia (padre) Muñoz, no asi Hugo Prat, que su expresionismo me parece desidia. Pero hay distorsiones que te entran y otras que no.
    De todas formas son cosas mias. GRAN ILUSTRADOR!!!

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