lunes, 13 de febrero de 2017

JOSEP MARIA BEÀ, EL HOMBRE DE LOS MIL ESTILOS


Trilita ediciones, en sus estupendas recuperaciones de obras y autores imprescindibles, nos ofrece un compendio/reportaje de las creaciones de Josep Maria Beà.
El hombre de los mil estilos.

Beà participó de una época extraordinaria del cómic español, tanto dentro como fuera de la península. Entre otras encomiendas, fue uno de los artífices de la invasión hispana en la Warren Publishing, cuyos excelentes resultados catapultaron a numerosos dibujantes y guionistas que reformaron la impronta de la historieta española, convirtiéndola en una fábrica de arrolladores proyectos.

A mi entender, Josep Maria fue siempre una nota discrepante, un autor con sus propios códigos y su propia forma de filtrar la realidad. Sus dibujos, digámoslo de una vez, parecían (y siguen pareciendo) los de un alucinado, los de un vidente de clasificación improbable. 
Claro que, para llegar a ciertos logros realizó mil piruetas (o mil estilos), y todas brotaron de su evidente capacidad creativa, de su facilidad para hilvanar historias asombrosas y delirantes, a través de un trazo personal, alejado de los convencionalismos.
Josep Maria creó sus propios mundos que están en éste (como decía Paul Eluard), mundos de locura y advertencia, mundos que son sueños (y también pesadillas) y son viajes a nuestro imaginario más profundo (a veces sin retorno).

Disfrutemos con la fascinación que irradian las historietas de Beà.














1 comentario:

  1. Que buena la foto de Beá comprobando el gramaje del papel. Papel y comic son inseparables, la Kindel o como se escriba, no deja de ser un sucedáneo, achicoria al lado al lado de un buen café. Hay que cuidar todos los detalles y el primero es el soporte.

    El otro dia fui a Faro, tenían en el Hiper un rinconcito para los cómics y allí una edición muy decente, no pido mas, de Sharazde de Toppi, lo difícil que sería encontrarla en Huelva. Estaba en Portugués. Pero debí comprarla. A estas alturas esos lujos no hay que dejarlos escapar por una nimiedad como el idioma, que además se entiende. y lo mas curioso, ellos nos entienden mejor que nosotros a ellos.

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